Un respiro más, adjunto al recuerdo de aquello que llamábamos amor. Miradas relucientes, caricias inesperadas y un poco de esos besos que me alimentaban, éramos un poco polimorfos con respecto a cómo demostramos nuestro amor, muchas veces la mirada lo expresaba todo eliminando de nuestras bocas las palabras, otras veces las melodías que pusimos a servicio de nuestros oídos lo narraban todo en nuestra imaginación, o solamente nos hipnotizamos con la claridad del atardecer espantando la soledad.
Alto, de cabellos color castaño claro, ojos cafés y su piel clara como el yogurt, no siempre con la mejor intención, pero sí muchas veces en su juego se derramo amor, de esos amores que no controlas, quizá en mi ausencia la espina de soledad le brindó tentación al camino cerrado y estrecho, pero como buen maleante llevaba un poco de mi corazón, parte que perdí y jamás recupere, al caer la noche me pregunto por aquello que se llevó de mi. tal vez nunca regresará pero el vacío se llenará.
Alto, de cabellos color castaño claro, ojos cafés y su piel clara como el yogurt, no siempre con la mejor intención, pero sí muchas veces en su juego se derramo amor, de esos amores que no controlas, quizá en mi ausencia la espina de soledad le brindó tentación al camino cerrado y estrecho, pero como buen maleante llevaba un poco de mi corazón, parte que perdí y jamás recupere, al caer la noche me pregunto por aquello que se llevó de mi. tal vez nunca regresará pero el vacío se llenará.
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